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adidas-americanDesde hace ya algunos meses venimos comentando en notas y en las redes sociales acerca de la imperiosa necesidad de Adidas de recuperar posiciones en su pelea frente a Nike.  La cuestión se vuelve especialmente álgida en Estados Unidos -el más lucrativo e influyente mercado del mundo-, en donde Adidas no sólo no puede hacerle sombra a su gran rival sino que incluso ha sido relegada al tercer lugar del podio por Under Armour.

Para superar las críticas internas, las bajas en las ventas y la caída en el precio de sus acciones, Adidas ha decidido modificaciones de fondo en su estructura ejecutiva y un fuerte cambio hacia un estilo de productos más del gusto de los consumidores americanos.  Otra iniciativa tan impactante como escandalosa fue la contratación de tres de los principales diseñadores de Nike, que desde luego que contestó con toda la furia.

Pues bien, ahora la americanización de Adidas parece profundizarse con la decisión anunciada por Mark King, presidente de Adidas Norteamérica, de invertir con fuerza en el béisbol y el fútbol americano, dos populares deportes de aquel país en donde las tres tiras tienen actualmente muy poca presencia.  Para ello, Adidas prevé contratar en los próximos tres años hasta 500 deportistas de ambos deportes para incluirlos en su lista de patrocinados, cuando en la actualidad apenas si cuenta con 40.

Pese a que la NFL tiene vigente un contrato con Nike por la indumentaria de todas sus franquicias, Adidas cuenta con otro acuerdo que le permite proveer de calzado y accesorios con los logos visibles a sus futbolistas.  De todos modos, King no precisó en cuánto tiempo ni a qué costo calcula desarrollar esta iniciativa. Además, este número de 500 se perfila muy ambicioso, ya que la NFL cuenta actualmente con 1.700 futbolistas en actividad, mientras que en la MLB se desempeñan unos 1.300 jugadores. Nada hace pensar que las competidoras de Adidas contemplarán cruzadas de brazos semejante desembarco.

King ha explicado que, si bien Adidas continuará defendiendo su tradicional primer puesto en el mercado del fútbol mundial -cada vez más comprometido por el continuo avance de Nike-, la marca necesita imperiosamente adaptarse a los requerimientos de los consumidores americanos si realmente quiere aumentar el exiguo 4,6% del mercado del calzado deportivo y el 7,1% del de indumentaria que controla en Estados Unidos.

Como se ve, la pelea está más caliente que nunca.