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herzo-adi-puma00Mucho se ha escrito acerca de Herzogenaurach, el pueblito bávaro del que surgieron Adidas y Puma por la enemistad de los hermanos Adolf y Rudolf Dassler, sin dudas, sus habitantes más famosos.  De hecho, no pocas páginas de mi libro sobre la historia de las marcas deportivas están dedicadas a este delicado asunto.

La importancia de estas dos marcas deportivas que por décadas dominaron el mercado mundial casi a voluntad y que todavía hoy dirimen una dura lucha con la americana Nike por el primer lugar del podio no podía dejar de afectar la vida de los habitantes de Herzogenaurach. La división era tajante: se estaba con una marca o con la otra, y no sólo en términos de zapatillas o ropa deportiva, sino que cualquier asunto de la vida social del pueblo se determinaba antes que nada por la absoluta fidelidad al felino o a las tres tiras.

 

Pero, ¿sigue siendo Herzogenaurach una ciudad partida al medio incluso en el siglo XXI, cuando -pese a que conservan sus sedes centrales en el pueblo- ambas marcas son grandes corporaciones internacionales sin ninguna relación con las respectivas ramas de la familia fundadora? Un equipo del Wall Street Journal se acercó hasta allí para averiguarlo y se encontró con algunas sorpresas. Los viejos hábitos tardan en morir, especialmente si ya llevan casi setenta años, pero también aparecen algunas inéditas señales de deshielo entre las marcas enemigas.  La más notoria: los dos clubes de fútbol del pueblo, el ASV Herzogenaurach y el FC Herzogenaurach, hasta hoy férreamente alineados con Adidas el primero y con Puma el segundo, desde el último verano boreal ya comparten entrenamientos y dejarán que sus jugadores elijan su marca de botines preferida.

Este cambio podría parecer una cuestión menor, pero para los lugareños no lo es en absoluto.  Ralph Kitter, entrenador del FC y por tanto un “pumeraner” de pura cepa, cuenta que a lo largo de su vida fue educado en la enemistad con los “adidasslers”, sobre todo desde que empezó el colegio primario en los años 80. Todavía se ríe al recordar que cada día el autobús de la escuela pasaba en su recorrido por la puerta de ambas empresas, momentos en que los niños partidarios de una marca abucheaban ruidosamente a la marca rival. Por su parte, Helmut Fischer, un auténtico veterano de Puma tras 38 de trabajo en la empresa, asegura que aún hoy nadie que lo conozca mínimamente se atrevería a acercarse a él vistiendo algo de Adidas.  Las tres huellas de puma tatuadas en su espalda pueden dar fe de ello, así como también el logo de Puma tatuado en su cuello.  Por supuesto, Fischer es de los que sigue mirando los pies de sus conciudadanos antes siquiera de saludarlos.

La enemistad entre las marcas también tuvo sus historias de amor con algunos toques melodramáticos.  Fischer recuerda el caso de un empleado de Adidas que no tuvo mejor idea que enamorarse de la hija de un ejecutivo de Puma.  Éste intentó desanimar a su hija, pero ella, a la manera de Julieta haciendo lo imposible por su Romeo, insistió en casarse con el joven.  El resultado: el ejecutivo debió renunciar a Puma y no tuvo más remedio que pasarse a Adidas.  Por mucho que quisiera a su hija, nunca pudo recuperarse del todo de semejante “traición”.

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Sin embargo, en años más recientes los cambios de bando se han repetido y no han resultado tan dramáticos. De hecho, el propio CEO de Puma, Bjorn Gulden, alguna vez trabajó para Adidas, entre otras empresas. Gulden reconoce que la gente ya no se enoja tanto con este tipo de actitudes.  Así y todo, él no deja de bromear si se cruza con alguien que usa productos Adidas y hasta su propio hijo sabe perfectamente que la obligación de usar siempre Puma está implícita.

Como no podía ser de otra manera al tratarse de un político, German Hacker, el alcalde de Herzogenaurach, prefiere destacar que la animosidad entre los pueblerinos es algo del pasado.  Recuerda que ya en 2009 empleados de ambas firmas compartieron un evento deportivo benéfico con indumentaria con los logos de las dos marcas.  De todos modos, Hacker reconoce que él mismo se siente obligado a mostrarse equidistante. En su vida diaria, si lleva zapatos de una marca opta por combinarlos con indumentaria de la otra.

También es cierto que en la actualidad las dos grandes marcas alemanas se sienten hermanadas por un odio mayor: Nike, por supuesto.  Incluso un pumeraner fundamentalista como Fischer reconoce que la lucha ciega entre Adidas y Puma fue una de las causas del tremendo éxito de las marcas americanas como Nike y Reebok a partir de los años 80.  La pérdida de terreno frente a otros competidores provocó que Adidas atravesara momentos muy difíciles a principios de los 90, mientras que Puma estuvo prácticamente al borde de la quiebra.

Con la posterior recuperación también renació la competencia, pero actualmente las prioridades son otras. Una escultura en el frente de un edificio municipal instalada en 2008 simboliza el fin de las hostilidades entre las marcas.  En ella se ve a un grupo de niños jugando una cinchada. Los de un lado tienen calzado Puma y los del otro, Adidas.  Sin embargo, el incorregible Fischer cuenta un secreto: “Todos creen que ahora somos amigos, pero el escultor que hizo la fuente es amigo mío. Así que le pedí que hiciera que los chicos de Puma tuvieran un poco más de cuerda de su lado: eso quiere decir que van ganando.”.

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Quizas no sea tan relevante pero esta nota me recuerda una anecdota al respecto:
Tuve la oportunidad de viajar a Munich y aprovechando la oportunidad pues quize ir a “Herzo” y conocer la cuna de Adidas y Puma.

Despues de visitar el outlet de Puma decidimos ir a visitar el de Adidas pero dado lo cansados que estabamos (despues de haber caminado 40 minutos, abordado un bus y dos trenes), decidimos probar suerte y preguntarle a uno de los empleados si habia alguna manera de pedir taxi. Una vez se desocupo nos hizo el favor de llamar usando su movil.

Cuando se ponia de acuerdo con la operadora nos pregunto a donde ibamos y le respondimos que al Outlet de Adidas. El tipo no pudo evitar reirse por lo ironico de la situacion.

Si alguna vez puedo volver a visitar la ciudad, no dudare en hacerlo. Para alguien que es fanatico de las camisetas esto es como ir a la Meca o al Vaticano, guardando las distancias.