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converse-calhounEl diario Expansión publicó este detallado perfil de Jim Calhoun, el CEO de Converse. Los secretos de la resurrección y el éxito de la marca que atesora las zapatillas más vendidas de la historia.

Entre los recuerdos atesorados en su oficina de North Andover, Massachusetts, por un hombre tan viajado como Jim Calhoun, hay una fotografía en blanco y negro. En ella se puede ver a su padre jugando un partido de baloncesto contra un equipo de la Universidad de Connecticut (UConn) y calzando un par de zapatillas Converse Chuck Taylor All Star. La instantánea es importante por dos razones: Calhoun padre se convertiría más tarde en el legendario entrenador de baloncesto de la UConn y miembro del Basketball Hall of Fame; mientras que Calhoun hijo acabaría siendo consejero delegado de Converse, la compañía textil estadounidense.

Calhoun accedió al cargo hace tres años cuando Nike, la matriz de Converse, “me llamó para que dirigiera esta marca que he querido desde que era un niño”, recuerda.”Ha sido intervención divina y también suerte”.

También la ha tenido Converse. Con 106 años y conocida por sus zapatillas de lona y goma que han calzado desde James Dean a Kurt Cobain, el año pasado registró unos ingresos de 1.700 millones de dólares, un 15% más respecto a 2012. Cada día se venden más de 200.000 pares en todo el mundo. «Somos una empresa sencilla», dice Calhoun. “Cuando alguien se calza unas Converse queremos que sea él mismo. Celebramos su originalidad. Es un sentimiento muy poderoso”.

No siempre ha sido así. Durante décadas, Converse dominó la industria del calzado deportivo, siendo las zapatillas elegidas por estrella del basket como Earvin Magic Johnson. Pero a principios de los 90, empezó a tener problemas y se declaró en suspensión de pagos. Nike compró la compañía en 2003 y cerró su línea de baloncesto.

Calhoun tomó la decisión estratégica de quedarse con las raíces creativas de Converse centrándose en clientes que eran artistas o músicos. Las zapatillas protagonizaron una pintura de Andy Warhol y han sido las preferidas de Elvis Presley y Los Ramones, y ahora también de Justin Bieber.

El mayor de dos hijos de una familia irlandesa católica, Calhoun fue un ávido deportista que se graduó en Psicología por la UConn y comenzó a trabajar en una firma de relaciones públicas en Chicago. El deporte siempre estuvo presente en su vida. La firma Wilson Sporting Goods le ofreció dirigir el departamento de marketing de su división de fútbol y voleibol donde descubrió “el amor por el producto y la gestión de un negocio que gira en torno al producto”.

Cinco años después, Calhoun “tenía un plan más claro” de lo que quería hacer. Consideró estudiar un MBA: “Creía que una escuela de negocios era la plataforma ideal para abrirme a otros sectores”. Cuando estaba a punto de iniciar un programa recibió una oferta mejor: un empleo en Nike, dirigiendo su división de ropa para equipos universitarios de baloncesto. “Pensé que siempre podía volver a la escuela, pero no a una compañía como Nike”.

Cuando era vicepresidente ejecutivo de Disney en Los Angeles volvió a barajar la idea: “Sabía lo que quería. Sabía que me gustaba dirigir personas, estar en una gran organización, en una compañía con una cultura tan rica y trabajando para una marca con una imagen tan sólida entre los consumidores”.

Escogió Marshall porque estaba cerca y porque “la red de la escuela en California era imbatible”. El programa le enseñó el valor de la gestión del tiempo: “Me obligó a gestionar mi tiempo y esa ha sido una gran herramienta para seguir adelante”. También se centró en las finanzas: en cada proyecto de grupo, se adjudicó el papel financiero. En cada caso práctico, se ofreció voluntario para cuadrar los números. “El currículum está delante de ti y cada cosa que hagas depende de uno mismo. La escuela de negocios es un lugar seguro para confrontar áreas donde quieras mejorar”.

Tras obtener su MBA, se trasladó a San Francisco para trabajar en Levi Strauss como presidente de la marca de ropa Dockers. A principios de 2011 Nike volvió a llamarle para ofrecerle un puesto como consejero delegado de la marca de surf Hurley. Solo llevaba siete días cuando Nike anunció una serie de movimientos en la cúpula que le situaron al frente de Converse.

Hoy sus productos se venden en más de 160 países a través de 87 tiendas. Calhoun asegura que entre sus prioridades están la expansión internacional –especialmente en Reino Unido–, la inversión en los negocios digitales de Converse y el desarrollo de su línea textil. “Me considero el director editorial de la compañía”, afirma. “Tenemos una marca cuyo éxito se repite generación tras generación. Y no nos faltan las oportunidades”.