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Anoche me enganché en el cable con una película que ya había visto en el cine en el momento de su estreno.  Me refiero a La vida acuática (The Life Aquatic with Steve Zissou, 2004), dirigida por el nortamericano Wes Anderson.

Como quizás recuerden, Bill Murray interpreta en esta película a Steve Zissou, un oceanógrafo inspirado en el documentalista francés Jacques Cousteau, aunque en el caso del Zissou de la ficción es más que evidente que su momento de gloria y popularidad ha pasado hace ya muchos años.  Tanto en esta película como en Los excéntricos Tenembaum (The Royal Tenembaums, 2001), su obra inmediatamente anterior, Wes Anderson demuestra su exquisita habilidad para plasmar la obsesión que siente por la estética retro.

Bill Murray trabaja con el pie de Cate Blanchett: nada de Converse, Adidas Zissou para ella también

Y así como el personaje interpretado por Ben Stiller en Los Tenenbaum generó un increíble furor por los conjuntos de gimnasia Adidas de color rojo en el acotado círculo de fanáticos del director y amantes de lo retro, lo sucedido con La vida acuática fue más curioso todavía.  En la parte inicial de la película, antes de que Steve Zissou inicie la última y decisiva expedición de su larga carrera, el oceanógrafo decide desempolvar algunos de sus tesoros más preciados para equipar a su tripulación.  Aparecen entonces las inconfundibles cajas azules y de allí emergen los inmaculados pares de zapatillas Adidas Zissou, un modelo que, al menos en la ficción, la marca alemana le dedicó al popular documentalista en su época de mayor gloria.

Las Adidas Zissou no eran otra cosa que unas clásicas Adidas Rom, uno de los más antiguos modelos de la marca de las tres tiras.  Luego de su lanzamiento original en 1959 y tras una larga presencia en el mercado europeo, las Rom fueron reeditadas en el nuevo siglo como parte de las colecciones de la submarca Originals.  La producción de La vida acuática transformó artesanalmente esta versión en blanco, celeste y azul con cordones amarillos de las Rom en las fabulosas Adidas Zissou, unas zapatillas que combinaban perfectamente con los trajes de la tripulación del barco.  Y con la particular estética del film, desde luego.

Como era de esperar, fue suficiente que la película se estrenara para que los obsesivos de lo retro se desesperaran por conseguir un par de las Zissou.  Si eran reales o no, eso era lo de menos.  Y así fue que en distintos blogs y foros de sneakerheads se generaron dos iniciativas: por un lado, tutoriales para hacer lo mismo que hizo la producción de la película y transformar unas genéricas Rom en unas Zissou personalizadas; por el otro, un petitorio virtual dirigido a los responsables de Adidas en el que se solicitaba el lanzamiento oficial de las Adidas Zissou.

La respuesta de Adidas no se hizo esperar.  En una carta dirigida al editor de uno de aquellos blogs, el responsable de productos de Originals agradeció el interés por el proyecto, pero dejó perfectamente en claro que a la marca no le resultaba para nada sencillo en términos legales oficializar la existencia de un modelo ficticio.  Aunque en la respuesta no se lo menciona, es muy probable que Adidas haya considerado además que un petitorio firmado por apenas 600 personas no aseguraba de ningún modo que el lanzamiento de las Zissou llegara a ser rentable.  Lo que sí se aclaró en la carta es que Adidas tampoco tenía relación alguna con Wes Anderson. Es decir, que tanto en Los Tenenbaum como en La vida acuática el director había incluido todas aquellas escenas que exaltaban tan cálidamente la estética del calzado y la indumentaria Adidas sin ningún interés comercial de por medio.

Sin embargo, la negativa de Adidas no hizo que los fanáticos cejaran en su empeño.  Ni que cierta gente con espíritu emprendedor encontrara otro medio para hacerse de unos pesos.  Cualquiera que descubra ahora La vida acuática y se enamore de las Adidas Zissou, puede dirigirse a ebay y otras tiendas virtuales y comprar por unos 145 dólares un par de las distintas versiones artesanales y extraoficiales que se venden allí.  Sería inexacto decir que son productos falsificados, por más que las Zissou no existan.  Son, simplemente, las mismas Adidas Rom de siempre modificadas a gusto del consumidor.  Después de todo, lo mismo podría decirse, por ejemplo, del afiche publicitario de las Zissou que vemos más abajo: es tan “auténtico” como las zapatillas que pretende promocionar.