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Michael Jordan era apenas una de las tantas jóvenes promesas del básquetbol universitario de los Estados Unidos cuando ganó el campeonato nacional con su equipo de la Universidad de Carolina del Norte, en 1982.  Sin embargo, algunos ejecutivos de Nike creyeron ver algo especial en él, dos años más tarde cuando le llegó el momento de dar el gran salto hacia la profesional NBA.

Así fue que en Nike hicieron un enorme esfuerzo para firmar con él un gran contrato de patrocinio: no sólo le ofrecieron una cantidad descomunal de dinero sino que le diseñaron una colección completa de productos con su nombre y su propio logo y hasta le inventaron su apodo más famoso: Air Jordan.  Irónicamente, el muchacho estaba desesperado por firmar con Adidas, la marca de sus zapatillas preferidas.

Lo que vino después ya es historia conocida: Michael Jordan se transformó en el mejor basquetbolista de la historia jugando para los Chicago Bulls.  Y junto a él, Nike logró superar las dificultades en que se encontraba en aquella época -había perdido el primer lugar del mercado estadounidense a manos de Reebok- y se convirtió no sólo en la marca deportiva más poderosa del mundo, sino también en un verdadero ícono cultural.

Pues bien, hace 30 años, cuando salió campeón en Carolina del Norte, Jordan se entrenaba con zapatillas Adidas, pero debía jugar con Converse al igual que el resto del equipo.  Converse también buscaba recuperar la cuota de mercado que sus viejas All Star habían perdido en los 70, y así era que competía muy fuertemente con Nike y Adidas con sus nuevos modelos de cuero.  La Universidad de Carolina del Norte era uno de sus principales equipos patrocinados, y por eso Jordan debía usar sus zapatillas.

Pero ahora, debido a que Converse ha pasado a ser una marca subsidiaria de Nike desde 2003, la marca Jordan puede darse el lujo de unir fuerzas con su antigua competidora y reeditar aquellas viejas zapatillas que el juvenil Michael Jordan usaba más bien a disgusto en el campeonato ganado en 1982.  Como se puede ver en las fotos, estas zapatillas serán parte de una edición de lujo presentada en una caja especial, que incluye además una réplica de la camiseta del equipo.

Más que limitada, la edición es limitadísima: apenas treinta pares numerados.  De todos modos, este lanzamiento no tiene fines comerciales, ya que las zapatillas serán subastadas públicamente para donar lo recaudado a una entidad de bien público: en este caso, a la Fundación James R. Jordan, una organización creada por Michael Jordan que busca brindar oportunidades de desarrollo educativo a familias con dificultades económicas.  La fundación lleva el nombre del padre de Michael, quien fue asesinado a tiros en 1993 por dos ladrones mientras dormía una siesta en su auto.