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La realidad política y deportiva de nuestro país últimamente da para casi todo.  Especialmente cuando estos dos ámbitos muestran cada vez más señales de estar íntimamente ligados.  Algo que, de acuerdo a los antecedentes históricos, nunca terminó de la mejor manera para casi nadie.  Y decimos “casi” porque siempre hay un pequeño grupo de privilegiados que termina pasándole la factura al resto.  Es decir, a nosotros.

La última novedad es la siguiente: luego de cerrar una asociación entre el Sacachispas Fútbol Club y el club del Mercado Central, el inefable secretario de Comercio Guillermo Moreno pretende reflotar la vieja marca de botines Sacachispas.  Quizás muchos hayan oído hablar de los famosos botines Sacachispas, pero ¿qué eran realmente?

Eran unos rústicos botines de fútbol fabricados por la antigua empresa Fábrica Argentina de Alpargatas.  La misma Alpargatas que en los años 60 vendía distintas líneas de populares zapatos de goma bajo las marcas Paso Doble, Bandolero y Sietevidas.  La misma empresa de las zapatillas y botas de goma Pampero para grandes y chicos y de las tan cancheras zapatillas Flecha.  Y que, algunos años más tarde, en 1975, creó la marca Topper.

Inicialmente, a fines de los años 60 Alpargatas apuntó con su marca Sacachispas a los chicos de familias no tan acomodadas que querían imitar a sus ídolos de Primera División y jugar con alguna clase de calzado con tapones.  Porque los Sacachispas no eran propiamente botines de fútbol, sino más bien una imitación más económica: zapatillas de lona con puntera de goma (luego plástica) y tapones fundidos en la misma suela.  Para darle un aspecto más profesional, a la altura de los tobillos iba adherido un vistoso protector circular que llevaba impreso el logo de la marca.  En suma, una especie de cruza frankensteiniana entre unos botines Adidas y unas Converse All Star de básquet.

Pese a lo rudimentario que el producto nos pueda parecer hoy en día, los Sacachispas eran aspiracionales: si bien no eran tan inaccesibles como los zapatos profesionales, no cualquier chico podía esperar que sus padres les regalaran un par para su cumpleaños o para Reyes.  Así y todo, los Sacachispas se volvieron muy populares y su éxito hizo que algunos años después, ya en la década del 70, se lanzaran las primeras versiones para adultos. Por más que muchos les criticaran la rigidez que adoptaba la tela luego de sucesivos lavados, la dudosa utilidad de sus tapones de goma en posiciones alternadas y las torceduras a las que se exponían los gambeteadores más exquisitos, eran una buena alternativa a los productos de superior calidad como los Sportlandia y los Fulvence.

Fue justamente con esta otra marca, Fulvence, con quien Sacachispas sostuvo su más dura competencia en el segmento infantil.  Es que, como quizás algunos de ustedes recuerden por el comercial radial, “para pibes cancheritos, pelotas y botines ¡Fulvencito!”.  Fulvence era una marca de calzado y botines de fútbol fabricada por la empresa de los hermanos Rizisin, y era sin duda de lo mejor que se podían encontrar en el mercado argentino.  Sus suelas de goma eran las famosas Vibram italianas, provistas por su licenciataria argentina, Gatic S.A.

¿Les suena Gatic?  Era la empresa de Eduardo Bakchellian, el industrial argentino que llegó a fabricar en el país bajo las licencias de Adidas, Le Coq Sportif, Arena, New Balance, Umbro y tantas otras marcas.  En 1969, Bakchellian decidió viajar a Alemania para intentar comprar la licencia de Adidas, la más famosa de las marcas internacionales por entonces.  Como no las tenía todas consigo, el dueño de Gatic le ofreció a la gente de Fulvence una asociación entre sus empresas para impresionar mejor a los alemanes.  Visionarios, los Rizisin miraron sin mayor interés las muestras de Adidas y dictaminaron: “lo nuestro es mejor”.  En fin…

En cuanto los productos Adidas llegaron a la Argentina causaron sensación.  Si Gatic no arrolló  de inmediato a toda su competencia fue porque los botines Adidas eran notoriamente más caros.  Pero la entrada de las tres tiras al mercado elevó inevitablemente los estándares del mercado.  Para comienzos de los años 80, los Sacachispas ya eran vistos como una afrenta al calzado.  Topper ya había hecho su entrada, mientras Sportlandia resistía.  Fulvence pudo aguantar algunos años más, pero la apertura al mercado internacional de los años 90 acabó con la marca.  Era muy evidente además que los “pibes cancheritos” querían otra cosa.

Pues bien, ¿qué podríamos esperar de un eventual relanzamiento en versión morenizada de Sacachispas?  Según informa el sitio iprofesional, “los botines, si bien mantendrán el espíritu de aquel diseño de hace cincuenta años, se adaptará a los materiales y a la tecnología que tienen los calzados deportivos en la actualidad.  Los precios de los productos no estarán en el escalón más alto, sino que se mantendrán dentro de un segmento medio”.

Y no sólo eso: fuentes de Alpargatas, todavía la dueña de la marca, aseguraron que la intención es licenciarla a un tercero para que produzca en la Argentina no solamente los botines de fútbol, sino también toda una línea de calzados para otros deportes como el rugby y el hockey sobre césped.

¿Funcionará la nueva versión “vintage nac & pop” de los Sacachispas?  ¿O será otro de esos tantos proyectos que se abandonan antes de empezar?  Difícil saberlo, por el momento.  En todo caso, les sugeriría con toda modestia a los responsables del relanzamiento que vayan pensando en algún canal de venta que no sea el paseo de compras del Mercado Central.

Tuve un par. No eran tannnnn baratos y el q los tenia era algo así como el conchero del barrio. Es verdad, con varios lavados la tela se endurecía y hasta terminaba ganándose. Pero eran buenos y comodos

Yo compraba los fulvence en una de las fabricas que estaban en Avellaneda ( sarandi ) donde viva en ese entonces…Que recuerdos!

En Brasil, todo niño nacido entre los años 70 y 90 tuvo botines casi iguales a estos.
Los llamados Kichute, de propriedad de la gigante Vulcabrás, estuvo en los pies de millones de ninõs, y hasta el día de hoy es recordado con una sonrisa en la cara!