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El diario El Cronista Comercial informa en su edición de hoy que los dueños de la tradicional confitería Richmond, ubicada en la calle Florida al 400, tienen ya arreglada la venta del local a un grupo inversor que lo convertirá en la Nike Store más grande de la Capital Federal.

Se trata de una de las confiterías emblema de la calle Florida, y una de las más tradicionales de la ciudad de Buenos Aires.  Con 80 años de vida y miles de anécdotas, apellidos famosos e innumerables personalidades de la vida social y política desfilaron por este local, que había logrado sobrevivir a la competencia de cadenas como Starbucks y Havanna y también al auge y decadencia de la peatonal.

Sin embargo, la Richmond está a punto de pasar a ser un grato recuerdo para sus habitués y una fuente menos de trabajo para el personal que aun presta servicios y se resiste a su cierre.

Su inmueble es uno de los más bellos de su estilo por su arquitectura y conservación. Posee una superficie cubierta de 1.500 metros cuadrados donde se mezclan los más modernos equipamientos de la gastronomía con una decoración y mobiliario estilo inglés, con sillas y sillones Chesterfield.

Sin embargo, a partir de noviembre esta decoración dará paso al estilo Nike. La marca norteamericana de indumentaria deportiva abrirá allí la Nike Store más grande de Capital Federal. Tendrá 650 metros cuadrados y a nivel nacional sólo será superado por el de Unicenter, que es el más grande del país. De esta forma, la firma sigue alimentando su plan de expansión en el país aprovechando el consumismo a pleno en el que hoy está inmersa la mayoría de la sociedad argentina.

Guillermo, uno de los encargados, se mostró preocupado por el futuro laboral de los empleados que aun no fueron despedidos, y sostuvo que nadie les comunicó oficialmente el cierre de la confitería. Pero el área de billares ya fue discontinuada, el horario de atenció reducido y la mitad del personal despedido.

Tanto esta situación como la noticia de su cierre movilizaron a representantes del ámbito político. El Ministro de Cultura porteño, Hernán Lombardi; y la legisladora María Jose Lubertino, intentan encontrar mecanismos legales que permitan la preservación de la confitería.
Lubertino recordó que el inmueble está alcanzado por la ley porteña 2548 que declara la protección cultural de 600 edificios. Y también porque figura en la lista de los llamados “bares notables”, unos sesnta cafés, billares y confiterías reconocidos como Patrimonio Cultural de la Ciudad de Buenos Aires por su permanencia en el tiempo, por haber contribuido a hechos culturales e históricos relevantes y por su diseño arquitectónico.

Además de la Richmond, figuran el Café Tortoni y 36 Billares, en avenida de Mayo; La Giralda y La Paz, en la avenida Corrientes; el Británico en el Parque Lezama; Las Violetas, en Medrano y Avenida Rivadavia; La Biela en Recoleta y La Academia, en Callao y Corrientes.

“Estamos analizando la situación legal para evaluar si se le puede cambiar el destino comercial a la Richmond, teniendo en cuenta que es uno de los bares notables de la ciudad”, explicó la legisladora. Dijo que la intención es que no desaparezca porque es patrimonio cultural de la Cuidad. Pero aclaró que se debe estudiar a fondo el caso “para comprender si la legislación alcanza a un contrato firmado entre privados”. Es decir, si la protección cultural que tienen los bares notables impide o no su cambio de rubro.

Se trata de una situación inédita. Otros bares como la Richmond que tuvieron a punto de desaparecer, fueron rescatados y siguieron funcionando bajo el mismo formato.