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La historia de Nike podría empezar diciendo “En el principio, fue el swoosh“.  Porque antes de la marca, del nombre y de los productos en el mercado, lo que existió primero fue el ahora célebre logo de Nike.

El swoosh fue una creación de Carolyn Davidson, una estudiante de diseño gráfico de la Universidad del Estado de Portland.  Allí conoció a fines de los 60 a Phil Knight, un profesor de contabilidad que le ofreció un trabajo como free-lance para Blue Ribbon Sports, la pequeña importadora de zapatillas japonesas Tiger que el propio Knight había fundado junto a Bill Bowerman, su antiguo entrenador de atletismo en la universidad.

Por un tiempo, el trabajo de Davidson para Blue Ribbon Sports se limitó a la producción de cuadros, gráficos y otro material visual para presentaciones corporativas, especialmente para las ocasionales reuniones con los enviados de la compañía Onitsuka, propietaria de la marca Tiger (quienes luego la transformaron en la actual Asics).  La tarifa que cobraba Davidson era de 2 dólares la hora, lo usual para la época por el trabajo de una estudiante.  Es que si algo le faltaba a BRS en aquella época, eso era el efectivo.  No podía darse el lujo de contratar un estudio de diseño profesional.

Pero sucedió que, hacia comienzos de 1971, la relación entre Onitsuka y su importadora americana se había vuelto extremadamente conflictiva.  Phil Knight sabía que, llegado el momento, debería romper relaciones con los japoneses e independizarse.  Y, por supuesto, ya no podría contar más con los derechos de Tiger, así que debería crear una marca nueva.

Así que decidió recurrir con urgencia a los servicios de Davidson, pero esta vez necesitaba algo diferente: un logo.  Pero no un logo como parte de una identidad corporativa, sino para algo mucho más concreto.  Knight estaba listo para encargar la producción de sus propias zapatillas a una fábrica mexicana y a otra coreana, pero precisaba un adorno para los costados de su calzado, algo que lo identificara.  Debía ser diferente al de Tiger y, muy especialmente, distinto a la imagen de sus inalcanzables competidores, los odiados y admirados alemanes de Puma y Adidas.

Sobre todo de esta última.  Phil Knight estaba obsesionado con Adidas, para bien y para mal.  Admiraba la calidad de sus productos y amaba el poder visual de las zapatillas con las tres tiras a los costados.  Y odiaba la arrogancia y las prácticas comerciales de los alemanes, la manera en que lo ninguneaban a él mismo.

Los primeros bocetos del swoosh

Por eso, cuando Davidson le presentó sus primeros bocetos, Knight no se mostró muy entusiasmado.  Junto a Bob Woodell y Jeff Johnson, sus empleados de máxima confianza, descartaron pronto varios borradores y se concentraron en el preferido por la diseñadora: una especie de grueso signo de visto o tildado.  Davidson se sentía algo incómoda.  Le habían pedido un logo que transmitiera “ligereza y velocidad” pero también “fortaleza y seguridad”.  A ella se le volvían conceptos contradictorios para la gráfica.

Así y todo, Knight y los suyos aceptaron a regañadientes el logo que recién años más tarde sería conocido como el “swoosh”.  Tenían que encargar la producción de las zapatillas sin más demora, y ni siquiera le concedieron a Davidson una semana más para pulir el diseño.  Le pagaron la factura de 35 dólares que presentó por sus servicios y aquello fue todo.

Carolyn Davidson continuó diseñando para BRS por algunos años más.  Para 1981, la empresa se había convertido en Nike Inc., la empresa deportiva número 1 de Estados Unidos.  Había salido con éxito a la Bolsa de Nueva York, y sus dueños y principales ejecutivos se habían convertido en millonarios.  Se sentían algo en deuda con Carolyn, que había aceptado trabajar por tan poco dinero.

Así fue que un buen día de 1983 decidieron llamarla e invitarla a almorzar.  Pero cuando Davidson llegó a las oficinas de Nike se encontró con una fiesta en su honor.  Y un anillo de oro con la figura del swoosh, su propia creación.  Y un certificado por 500 acciones de la compañía, que ella nunca vendió.  Y que actualmente vale unos 600.000 dólares.  “Los 35 fueron a cuenta”, habrá pensado ella, feliz.

Abajo a la derecha, el registro de patentes del swoosh original
Las primeras Nike con el swoosh, bastante distinto al actual

Muy buena nota y me pregunto…de donde sacaste el registro de patentes???.

Abrazo grande.

Salió en un blog de diseño, está sacado de un librito interno que sacó la Division of Nike Archives (DNA) por los 40 años. Me gustaría conseguirlo…